Doctrina del Castillo: Corey Mayo, antiguo profesor del TSTC de Waco, queda absuelto por la muerte a tiros de su hermano

Publicado: 7 ago 2026, 10:26 GMT-5|Actualizado: hace 14 horas

WACO, Texas (Telemundo Central Texas) - El 31 de enero, Corey Mayo tomó la trágica decisión en una fracción de segundo de matar a su propio hermano, quien según afirmó, amenazaba su vida y la de su esposa.

Esa acción y las secuelas de aquella catastrófica noche le costaron a su hermano, su mejor amigo, el padrino de su boda, su empleo y su reputación.

Sin embargo, un gran jurado del condado de McLennan exoneró a Mayo de responsabilidad penal por la muerte a tiros de su hermano menor, Will. Mayo espera que la emisión de una resolución de no culpabilidad, un dictamen legal de que sus acciones estuvieron justificadas bajo la ley, le permita reanudar su carrera como instructor universitario y restaurar su reputación.

Durante una entrevista con nuestra cadena hermana KWTX, Mayo, de 51 años, se mostró visiblemente conmovido al hablar de la decisión que cobró la vida de su hermano, a quien se esmeró en no difamar.

Mayo trabajó durante cuatro años como instructor de robótica en el Colegio Estatal Técnico de Texas (TSTC) en Waco. Actualmente reside cerca de Aquilla junto a Dena, su esposa desde hace 30 años.

Su hermano, Will, era un año menor. Ambos crecieron muy unidos, asistieron a la escuela secundaria Midway y tocaron juntos durante tres años en una banda llamada Last Call, manteniendo su cercanía a lo largo de los años.

Will residía en Austin y trabajaba en ventas para una empresa de techados. Anteriormente, había aplicado sus avanzadas habilidades en el arte marcial del jiu-jitsu como guardia de seguridad en bares. Mayo relató que presenció la capacidad física de su hermano tras participar en varias peleas en tabernas de Old Dallas Road, y más tarde, cuando Will expulsaba a personas de otros establecimientos en su rol de seguridad.

El día previo al tiroteo, Will viajó al condado de McLennan en una visita sorpresa para celebrar el cumpleaños 51 de Corey. Almorzaron y pasaron un día agradable, pero Will comenzó a comportarse de forma errática y a discutir con familiares y otras personas, detalló Mayo.

“Logramos calmarlo, al punto de que todo volvió prácticamente a la normalidad el resto de la tarde”, relató Mayo. “Pero el hombre de esa noche no era mi hermano. No sé quién era”.

Más tarde, al llegar a la residencia de Mayo, su hermano volvió a actuar de manera errática, lo que escaló a un altercado físico en el que Will arrojó a Corey contra el televisor y una pared.

Corey le pidió a su hermano que se fuera y siguió a su esposa al dormitorio principal, con la esperanza de que Will se marchara o se fuera a dormir.

“Llevaba unos dos minutos en la cama cuando Will entró al dormitorio y empezó a gritarle a ella”, dijo, refiriéndose a su esposa. “En ese momento, dijo que me iba a matar y comenzamos a forcejear. Me retiré de la situación en dos ocasiones, pero no me dejó otra opción”.

Mayo describió que su hermano tenía una mirada aterradora en los ojos que nunca antes le había visto. Su esposa intentó separarlos e ingresó al baño.

“Sus ojos se pusieron completamente negros. Traté de apartarme por segunda vez, pero él me siguió a la habitación amenazando mi vida y la de mi esposa”, declaró Mayo. “Esto es Texas y tengo armas de fuego para casos de emergencia; esa fue la mayor emergencia que he vivido. Me acorraló, y entre elegir que fuéramos ella y yo, o él, nos elegí a nosotros, y perdí a mi mejor amigo”.

Mayo tomó una escopeta calibre 12 que guardaba junto a la cama y le disparó a su hermano en el pecho a quemarropa. Sin embargo, en lugar de caer, Will apretó los puños y continuó con la intención de pelear.

“Seguía intentando pelear incluso después de haber recibido el disparo. No es como en las películas; no salió volando hacia atrás tres o cuatro metros. Se quedó de pie, se encorvó y resistía. Me miró e intentó decir algo. Luego retrocedió y, mientras lo hacía, levantó los puños intentando pelear. Después cayó al suelo”, relató Mayo.

Su esposa llamó al número de emergencias 911 y Mayo fue detenido por agentes de la oficina del alguacil del condado de McLennan. Pasó cerca de dos días en prisión y fue despedido de su empleo en TSTC tan pronto como su arresto se difundió en las noticias.

En los meses posteriores, él y su esposa dejaron de salir a cenar debido a las miradas incómodas de otros comensales. Mayo indicó que asiste a terapia para asimilar el hecho de haber matado a su hermano y mejor amigo.

“Espero que al limpiar mi expediente penal tenga la oportunidad de reconstruir mi reputación y buscar un empleo remunerado. No solo yo lo perdí todo; mi padre perdió a otro hijo y el hijo de mi hermano perdió a su padre”, expresó.

Cody Cleveland, abogado de Mayo, elogió a la Oficina del Sheriff del condado de McLennan y a la Fiscalía de Distrito por la investigación realizada para presentar el panorama completo de los hechos ante el gran jurado.

“No cabe duda de que lo ocurrido es una tragedia. Nunca había tenido un caso así; he llevado muchos casos de homicidio, pero ninguno donde un hermano se viera obligado a matar al otro”, señaló Cleveland.

“Sin embargo, mi cliente estaba en su propio hogar, siendo atacado y con un temor absoluto no solo por su vida, sino también por la de su esposa debido a las amenazas y acciones previas. Bajo las leyes de Texas y la Doctrina del Castillo, mi cliente no tenía la obligación de retirarse. Se vio en una situación extrema que nadie desearía. Tuvo que tomar una decisión rápida que cambió su vida y la dinámica familiar para siempre. No obstante, esa decisión estuvo plenamente justificada, y el gran jurado del condado de McLennan así lo determinó”, concluyó el litigante.