Residente de Waco recuerda el colapso de un paso elevado en 1970 que casi queda en el olvido
WACO, Texas (Telemundo Central Texas) - Mike Keahey recuerda primero la camisa. Era dorada, completamente nueva, y nunca la había usado antes de aquel ventoso día de noviembre de 1970.
En ese entonces, Waco construía un paso elevado sobre Valley Mills Drive. Keahey, quien tenía 31 años, trabajaba para el departamento de carreteras del estado. Como parte del proyecto, las cuadrillas montaban vigas de acero curvas sobre soportes provisionales.
Esa mañana, Keahey subió a una de las vigas y se sentó en una unión que los trabajadores se preparaban para soldar.
“Escuché un crujido fuerte, ¡pum! Y sentí una sacudida que recorrió la viga en la que estaba sentado. Al voltear a mi derecha para ver de dónde venía, ya era demasiado tarde. Ya se estaba viniendo abajo”, recordó Keahey.
Keahey explicó que no se desplomó el puente terminado, sino que falló un soporte provisional soldado mientras se montaban las vigas. La estructura de acero cayó y Keahey se precipitó con ella, sufriendo una caída de aproximadamente 25 pies a través de los andamios inferiores.
“No tuve tiempo de gritar, alertar, agitar el sombrero ni nada. Lo siguiente que supe fue que estaba en el suelo”, relató Keahey. “Se produjo un estruendo tremendo cuando cayó, seguido del silencio más absoluto que jamás haya escuchado. Ni un solo sonido”.
Lesiones y recuperación
Keahey nunca perdió el conocimiento. Recordó haber sentido los dientes flojos en la boca. Sufrió heridas graves en el pecho y el rostro, y perdió la mayor parte de la visión en el ojo izquierdo. Varios trabajadores más también resultaron heridos. Keahey pasó tres semanas hospitalizado.
Al estar tendido en el suelo, recordó haber bajado la mirada hacia la camisa dorada nueva.
“Estaba en el suelo boca abajo. Me incorporé y todo esto estaba empapado de sangre. Y lo que pensé fue: ‘Dios, eché a perder esta camisa’. Lo digo en serio”, contó Keahey.
Keahey señaló que no había redes de seguridad debajo de los obreros y cree que la falla se debió a un soporte provisional con soldadura deficiente. Aseguró que el accidente lo llevó a examinar con mayor detenimiento las soldaduras durante el resto de su trayectoria, pero no hizo que abandonara el oficio.
“Quería volver y terminar el trabajo. Me sentí muy decepcionado”, expresó.
Décadas construyendo carreteras en el centro de Texas
La obra continuó sin él. Keahey regresó a labores administrativas y pasó décadas colaborando en la construcción y mantenimiento de carreteras a lo largo del centro de Texas. Con el tiempo, dejó atrás los pasos a desnivel y los conos anaranjados para mudarse a una granja junto a un camino de un solo carril en Bluff Dale.
“Prefiero escuchar el viento soplar que gran parte de lo que se oye en la ciudad”, comentó.
Allí, sus mañanas comienzan alimentando al ganado, reparando cercas e inspeccionando los campos. Keahey afirmó que rara vez pensó en el accidente durante décadas. El mes pasado, el paso elevado que ayudó a edificar fue demolido para dar paso al desarrollo futuro de Waco. Keahey no presenció el hecho, pero vio fotografías después.
“Casi todo lo que construí ha sido derribado. Ya se sabe cómo son las obras viales: hoy son magníficas y mañana quedan obsoletas”, reflexionó.
Un vacío en el registro histórico
La búsqueda de antecedentes sobre el incidente arrojó escasa información digital; el único registro hallado fue un antiguo recorte de periódico.
Steven Sielaff, del Instituto de Historia Oral de la Universidad de Baylor, señaló que dicho recorte evidencia una laguna en la documentación histórica.
“Este es un ejemplo de un vacío en el registro histórico. Solo tenemos un breve artículo periodístico sobre este suceso, que suena como un incidente bastante grave”, explicó Sielaff.
Sielaff indicó que su labor consiste en preservar recuerdos mediante grabaciones de voz y transcripciones que se incorporan al acervo histórico únicamente cuando alguien indaga sobre ellos.
“Pero esta es una de las piedras angulares de la historia oral: decirle a la gente: ‘Sí, tu historia importa’. Y, por cierto, en muchos de estos casos se posee una pieza de la historia que nadie más puede relatar”, agregó Sielaff.
Asimismo, apuntó que internet no puede rastrear una memoria que nunca se grabó, ni la tecnología puede conservar una voz a la que nadie se detuvo a escuchar.
“Se necesita algo como una entrevista de historia oral o una entrevista periodística para sacarlo a la luz e incorporarlo al registro histórico”, puntualizó.
Keahey admitió que nunca consideró su testimonio como un eslabón perdido en la memoria de Waco.
“Hasta que empezaron a insistirme con esto, no le daba importancia. Simplemente construí muchas carreteras, puentes y demás”, dijo.
Antes de despedirse en su granja, al preguntársele quién habría contado esta historia si nadie hubiera ido a preguntar por ella, Keahey concluyó: “Sospecho que nadie”.
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