Trump, ventaja y desventaja para los republicanos de cara a las elecciones del martes

Publicado: 1 nov 2026, 13:40 GMT-6|Actualizado: hace 1 hora

WASHINGTON (AP) — Para el presidente Donald Trump, las elecciones de este martes giran en torno a él. Para sus colegas republicanos, el riesgo es que los votantes estén de acuerdo.

Las elecciones de mitad de mandato casi siempre funcionan como un referéndum sobre el partido del presidente, y por lo general se producen derrotas. Pero las decisiones de Trump de imponer aranceles, iniciar una guerra y supervisar extravagantes remodelaciones en Washington —en gran medida sin consultar al Congreso— han hecho más difícil para los republicanos sortear esos históricos vientos en contra.

Existe una conexión directa entre las acciones de Trump y el encarecimiento de la gasolina y los alimentos, y una inflación persistentemente elevada.

Los republicanos no pueden culpar a administraciones pasadas por las consecuencias de esas decisiones cuando Trump se las ha atribuido de manera tan enfática. Tampoco pueden distanciarse con facilidad de un presidente impopular que exige lealtad y que con frecuencia les dice a los votantes que la economía está perfectamente bien.

En prácticamente cada momento clave antes de las votaciones del 3 de noviembre, Trump ha complicado la tarea de proteger las mayorías republicanas en el Congreso.

La guerra con Irán está “haciendo exponencialmente más difícil para los republicanos conservar la Cámara y el Senado”, afirmó en un debate el representante Derrick Van Orden, de Wisconsin, uno de los republicanos más vulnerables en la Cámara de Representantes, al tiempo que señaló su apoyo al esfuerzo.

Los movimientos tardíos de Trump para impulsar al Partido Republicano quizá no sean suficientes

Los republicanos han tenido una ventaja clara: el dinero.

Los grupos políticos de Trump gastaron casi 277 millones de dólares para impulsar a los republicanos desde septiembre, una cifra asombrosa que pone a este año en camino de convertirse en la elección legislativa más cara de la historia.

Pero quizá no sea suficiente para llevar al Partido Republicano a la victoria.

Los impuestos de Trump a las importaciones alteraron la economía agrícola y desencadenaron una guerra comercial con Canadá, lo que puso a los republicanos a la defensiva en contiendas al Senado desde Iowa, Michigan y Kansas hasta Nebraska, Ohio y Maine. La guerra con Irán, que él dijo que terminaría en semanas, continuaba ocho meses después sin una estrategia clara para concluirla, en marcado contraste con su promesa de no involucrarse en conflictos en Oriente Medio.

“Las acciones de esta administración son directamente responsables del aumento de los costos”, declaró el expresidente demócrata Barack Obama en Ohio.

Trump ha mostrado poca empatía hacia los estadounidenses que lidian con el aumento de los costos. Ha desestimado los problemas de asequibilidad como un “engaño” y dijo en un mitin en Georgia que no le importaba “un carajo” la crítica por los precios de la gasolina, incluso mientras celebraba las ganancias de las empresas petroleras y gasíferas de Estados Unidos.

Mientras tanto, él se ha vuelto mucho más rico, al obtener 1.200 millones de dólares provenientes de negocios de criptomonedas mientras la mayoría de los inversionistas perdió dinero.

Al hacer campaña con demócratas en contiendas competitivas para la Cámara de Representantes recientemente en Virginia, el exsecretario de Transporte, Pete Buttigieg, sostuvo que “la corrupción que hemos visto está directamente conectada con el dolor que la gente está sintiendo económicamente”.

“No se pueden separar estas cosas”, señaló Buttigieg, un posible candidato presidencial en 2028.

Algunos votantes también están molestos por las prioridades de Trump, incluida su lujosa transformación de Washington.

Un salón de baile que el presidente de la Corte Suprema, John Roberts, consideró “probablemente ilegal” se está levantando sobre la Casa Blanca, mientras la administración republicana da señales de que podría comenzar a trabajar en la construcción de un arco triunfal cerca del Cementerio Nacional de Arlington más adelante esta semana. Trump ha dicho que desafiará a un juez federal y avanzará más adelante este mes con planes para cerrar un parque a lo largo del río Potomac que durante mucho tiempo ha servido como telón de fondo para picnics familiares, paseos escénicos en bicicleta y golf asequible, para dar paso a un campo de golf “de clase mundial”.

Las elecciones de mitad de mandato suelen desafiar al partido del presidente

Históricamente, las elecciones de mitad de mandato son difíciles para el partido del presidente.

En la elección intermedia pasada de Trump, en 2018, los demócratas ganaron 40 escaños en la cámara baja, y ganaron 31 durante el segundo mandato del republicano George W. Bush en 2006. Los republicanos, por su parte, sumaron 63 escaños en 2010 durante el gobierno de Obama, pero voltearon menos de 10 en 2022 con el presidente demócrata Joe Biden.

La redistribución de distritos ha reducido el número de distritos de la Cámara de Representantes verdaderamente competitivos, pero Trump ha añadido dificultades para el Partido Republicano al intervenir en varias contiendas al Senado de maneras que, en última instancia, podrían borrar su mayoría. En Texas, el senador republicano saliente John Cornyn ha advertido que el elegido por Trump en las primarias de este año, el fiscal general del estado Ken Paxton, es débil frente al demócrata James Talarico, un legislador estatal.

“Incluso en lugares como Texas, que son bastante republicanos, tenemos candidatos defectuosos que creo que la van a tener difícil”, expresó Cornyn en una breve entrevista.

La baja aprobación de Trump podría pesar sobre los republicanos

Aproximadamente un tercio de los adultos de Estados Unidos aprueba la manera en que Trump está manejando la presidencia, según un sondeo de The Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research. Eso es más bajo que la aprobación de Biden en los sondeos de AP-NORC justo antes de las elecciones de mitad de mandato, así como la aprobación de Trump en su primer mandato, que se situaba alrededor del 40% poco antes de las votaciones intermedias.

En octubre de 2006, alrededor del 37% de los adultos de Estados Unidos aprobaba el desempeño de Bush, mientras que cerca del 45% aprobaba el desempeño de Obama justo antes de las elecciones de 2010, según sondeos de Gallup. La pregunta de seguimiento de aprobación presidencial de Gallup, que la firma dejó de usar a principios de este año, formulaba la pregunta de manera distinta y utilizaba un método diferente al de los sondeos de AP-NORC, por lo que los hallazgos no son directamente comparables.

Cuando sus índices de aprobación caían, presidentes anteriores como Bush y Obama, daban a los miembros de su partido margen para tomar cierta distancia. Trump, por lo general, no da ese tipo de espacio, lo que lleva a los candidatos a dar pasos más sutiles, como eliminar menciones del presidente de sus sitios web.

Los demócratas han mantenido la presión, gastando cientos de millones en publicidad que vincula a los republicanos con Trump. Un anuncio demócrata en Michigan, por ejemplo, califica al republicano Mike Rogers, excongresista, como “totalmente a favor de la guerra, totalmente a favor de Trump”.

La representante Ashley Hinson, la candidata republicana al Senado en Iowa, está poniendo a prueba cómo equilibrar la lealtad y la independencia frente a Trump, quien programó un mitin en el estado el domingo. Hinson dijo en un debate que sería “aliada” de Trump “cuando sea importante para Iowa, pero me opondré a él”.

Unos días después recorrió una planta de etanol en Dyersville, Iowa, junto al administrador de la Agencia de Protección Ambiental, Lee Zeldin. La visita buscaba subrayar su defensa de una de las industrias más importantes de Iowa, pero pronto enfrentó preguntas sobre el controvertido acuerdo de Trump con Rusia para bajar los precios del diésel.

“Bajar los precios del combustible en general sigue siendo una prioridad para mí”, manifestó Hinson antes de añadir que “me pone un poco nerviosa cada vez que hablamos de aliviar una sanción a Rusia”.

Los demócratas también tienen sus propios riesgos

Con todos los desafíos del Partido Republicano, los demócratas también enfrentan riesgos. A medida que algunos en el partido se muestran más confiados en sus expectativas, hay advertencias sobre interpretar en exceso los resultados.

“La ira contra Trump va a ser una emoción que se irá desvaneciendo”, dijo en una entrevista el gobernador de Maryland, Wes Moore. “Tenemos que cumplir”.

La senadora Elissa Slotkin, demócrata por Michigan, viajó recientemente a Hungría para estudiar cómo los votantes rechazaron al primer ministro Viktor Orbán y sus políticas autoritarias. En un discurso, habló de un “punto de inflexión” cuando “el público se niegue a aceptar este nivel de corrupción”.

Consultada en una entrevista sobre si Estados Unidos está llegando a un “punto de inflexión”, respondió que “esa es la pregunta de los 100 millones de dólares”, y advirtió que los votantes no se estaban “enamorando de los demócratas”.

“Una elección de mitad de mandato casi siempre es una señal y una reacción al partido en el poder”, explicó. “Lo que hagamos, a partir del 1 de enero, si logramos voltear la Cámara de Representantes, va a ser una prueba para esos votantes indecisos sobre si tomaron una buena decisión”.